Un campeón que estrenó el ciclismo olímpico español

El quesadeño Juan Sánchez Camero ganó la medalla de oro en los Juegos Mediterráneos de 1959 y corrió en los Juegos Olímpicos de Roma, en los que nuestro país participaba por primera vez en este deporte.

Juan Sánchez Camero, que fue octavo en la contrarreloj por equipos en los Juegos Olímpicos de 1960, en su época en el equipo Kas.

Por Agustín Toledano

Juan Sánchez Camero nació en 1938 en Quesada. Menor de siete hermanos, con 13 años se marchó a Madrid. Su madre, viuda, trasladaba a la familia en busca de mejores condiciones. Pese a vivir en la localidad jienense solo hasta esa edad se ha sentido muy vinculado a su tierra natal: «No solamente soy de Quesada, sino que se me siento muy orgulloso de ello».

En la capital de España tanto él como sus hermanos trabajaron en una cafetería. Él decidió hacerse solador y comenzó a ganar algo de dinero en las carreras, lo que le permitió dedicarse al ciclismo. Según relata Antonio Torrente Marín en la revista Guad-El-Kebir, llegó al ciclismo por pura casualidad. Un día un compañero de trabajo le animó a correr viendo sus condiciones y así ganó en 1957 la primera carrera en la que participó: la Subida al Puerto de la Morcuera.

En 1959, aún como aficionado, llegaría su triunfo más sonado.  El 13 de octubre de aquel año España obtenía un triunfo en la prueba ciclista sobre carretera de los Juegos Mediterráneos de Beirut en una prueba con 162 kilómetros de recorrido. Una cita en la que la estrategia de Dalmacio Langarica salió a la perfección y los españoles coparon los cinco primeros puestos de la clasificación. Fue una carrera de vigilancia en un durísimo recorrido en la que todo se decidió en la subida final de 10 kilómetros.  

Como relataba el diario ABC al día siguiente en aquella ascensión Sánchez Camero se despegó finalmente de sus competidores y entró en solitario en la meta con un tiempo de 4:28:51 y con una media de más de 31 kilómetros por hora, aventajado en algo más de dos minutos a Juan Vicens y en más de cinco a Miguel Martorell. España sumó en aquellos Juegos Mediterráneos un total de 29 medallas, con 5 de oro, ocupando la séptima posición del medallero.

Un año más tarde, participó en los Juegos Olímpicos de Roma. Pese a que el ciclismo había estado incluida en el programa olímpico desde la primera edición de los Juegos de la era moderna, España no había tenido aún representación en este deporte. Según explica Javier A. Tamayo Fajardo en Historia de España en los Juegos Olímpicos de verano de la Era Moderna II, «al objetivo de elegir a los componentes de la selección española de ciclismo que tomarían parte de los Juegos Olímpicos de Roma, primero se realizó una preselección de doce ciclistas de entre los cuales se elegirían a los representantes españoles en las competiciones olímpicas a disputar en la competición italiana».

Tras el informe médico de la Delegación Nacional de Educación Física y Deportes, la Federación Española de Ciclismo, a propuesta del seleccionador nacional, Jesús Dermit, designó a los ciclistas, entre los que se encontraba Juan Sánchez Camero, que integró junto a Ramón Sáez, José Antonio Momeñe e Ignacio Astigarraga la alineación para la prueba de 100 kilómetros contrarreloj por equipos.

La participación española en la competición de ciclismo de los XVII Juegos Olímpicos comenzó con esta prueba. El equipo tuvo una excelente actuación, con un tiempo de 2:21:34 y un promedio de más de 40 kilómetros por hora. El Correo de Andalucía calificó de «honrosa» la octava posición lograda entre los 32 equipos participantes en una carrera en la que la primera clasificada fue Italia (2:14:33), seguida de la República Federal de Alemania y de la URSS.

Juan Sánchez Camero ganó algunos campeonatos de España de aficionados, tanto de ruta como de montaña. También fue podio en las vueltas a Jaén, Cuenca, León y Mallorca, además de vencer en la Vuelta a Castilla. Atesoraba calidad para haber llegado más lejos y haber conseguido resultados más destacados, pero no muchos corredores pueden haber dicho que militaron en las filas del histórico equipo Kas, donde volvió a coincidir con Langarica y donde corría Julio Jiménez.

Es padre de Antonio Sánchez García, quien también fue ciclista profesional en escuadras como Artiach, Saeco y Amaya Seguros, donde ganó una etapa en la Vuelta a Murcia en 1993 por delante de Peter Farazijn.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *