Optimismo en ser competitivos desde la primera prueba

El Bicicletas Rodríguez Extremadura finaliza una concentración de cuatro días en Zafra, en la que participaron el torrecampeño Cristóbal Á. Moral y el tosiriano David Delgado.

Los ciclistas del equipo extremeño han superado los 500 kilómetros en estas jornadas de entrenamiento (Foto: Bicicletas Rodríguez Extremadura).

El Bicicletas Rodríguez Extremadura cerró ayer cuatro días de concentración en Zafra (Badajoz). El equipo técnico de la escuadra está muy satisfecho con los resultados obtenidos en estas jornadas de trabajo en las que participaron el tosiriano David Delgado y el torrecampeño Cristóbal Á. Moral, que continúa recuperándose de la tendinitis de rodilla que arrastra desde el año pasado con la previsión de volver a la competición a final de esta atípica temporada.

El equipo llevó a cabo esta concentración como preparación para el retorno a las carreras previsto en Zamora la próxima semana y con todo el optimismo e ilusión de volver a ser competitivos desde la ronda zamorana, que será la primera prueba en el retorno competitivo. El Bicicletas Rodríguez Extremadura buscaba hacer equipo, unidad, entrenar y planificar, además de sacar conclusiones después de estos meses de confinamiento.

La concentración, en la que se han guardado todas las medidas de prevención frente al COVID-19 aconsejadas por las autoridades sanitarias y la Real Federación Española de Ciclismo (RFEC), comenzó el pasado jueves con la llegada a Zafra de los técnicos y corredores. Desde el segundo día hasta el último se comenzó a las 6:30 horas con desayuno de competición para comenzar a las 9 horas con el inicio de los entrenos del equipo, en los que se pudo contar con todos los corredores del equipo, incluidos los lesionados, los chilenos Alejandro T. Lovera y Geralds Scheihing, algún excorredor de la formación y aficionados, así como el director deportivo, Alfonso Rodríguez García, quien acometió estos entrenamientos sobre la bicicleta junto a sus corredores como suele hacer en numerosas ocasiones.

Días muy intensos de entreno, superando en total los 500 kilómetros en tres jornadas, y charlas en grupo. Durante estos días se subieron y bajaron puertos, se llaneó y se corrió por zonas que sin tener puertos es un verdadero rompepiernas.

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