Gran papel en un regreso espectacular del ciclismo

Buena actuación de José Manuel Díaz Gallego en la primera etapa de la Vuelta a Burgos. El jienense del Nippo Delko One Provence se sitúa 19º, a ocho segundos.

Díaz Gallego (171), con el resto de corredores del Nippo Delko One Provence antes del control de firmas (Foto: Ricardo Ordóñez/Vuelta a Burgos).

La 42ª Vuelta a Burgos se ha convertido hoy en el epicentro del ciclismo mundial. Se trata de la primera prueba del calendario UCI posconfinamiento y más allá de los protocolos y estrictas medidas sanitarias contra el COVID-19 está marcada por una participación con nombres de primerísimo nivel: Richard Carapaz, Mikel Landa, Remco Evenepoel, Alejandro Valverde, Simón Yates, Fernando Gaviria, Iván Ramiro Sosa y el campeón mundial, Mads Pedesen.

Las expectativas eran altas y la primera etapa, en la que el jienense José Manuel Díaz Gallego (Nippo Delko One Provence) ha entrado entre los primeros veinte clasificados, no ha defraudado. Pese al sorprendente triunfo del austriaco Felix Grossschartner (Bora-Hansgrohe) en la subida al Alto del Castillo burgalés por delante de los favoritos, la jornada, de 157 kilómetros y con salida y llegada en Burgos, ha quedado marcada por la exhibición del belga Evenepoel. El corredor del Deceuninck-Quick-Step puso en jaque a todo el pelotón en solitario.

Enseguida se formó una escapada formada por cuatro corredores: Jetse Bol (Burgos-BH), Gotzon Martín (Fundación Euskadi), Diego Pablo Sevilla (Kometa-Xstra Cycling Team) y Kiko Galván (Kern Pharma). Pero a falta de 60 kilómetros de meta el viento cambiaba el guión: dos caídas y los esperados abanicos. El Movistar y el Deceuninck-Quick-Step de Evenepoel intentaban sacar partido de la situación, rompiéndose el pelotón. La gran perla del ciclismo mundial no se conformaba y se marchaba en solitario por delante con una gran potencia. Se hacía con 40 segundos de ventaja y dinamitaba el pelotón, que para su tranquilidad veían como el joven belga se dejaba atrapar cuando veía que el viento iba a entrar de cara y el esfuerzo quizá no iba a tener la recompensa que buscaba.

De ahí, alternativas en la cabeza del gran grupo según se acercaba la línea de meta: Ineos, CCC y Trek-Segafredo, además del Nippo Delko One Provence, que se dejaba ver entre las primeras posiciones con cuatro corredores, entre ellos José Manuel Díaz Gallego.

José Manuel Díaz Gallego (primero izquierda), con sus compañeros de equipos antes de la salida de etapa (Foto: Santi Otero/Vuelta Ciclista a Burgos).

Grossschartner sorprendía a todos con el primer ataque en el Alto del Castillo y se convertía con comodidad en el primer líder de la Vuelta a Burgos, aventajando en ocho segundos a Joao Almeida (Deceuninck-QuickStep), Alejandro Valverde (Movistar Team) y Alex Aranburu (Astana). En 19ª posición entraba Díaz Gallego, a ocho segundos por delante de corredores como Enric Mas, David de la Cruz, Ben Hermans y Damiano Caruso. El de Jaén se sitúa además noveno de la clasificacion de jóvenes, a 8 segundos de Almeida, y se coloca como el quinto mejor español de la clasificación general, solo superado por Valverde, Aranburu, Mikel Landa y Jon Aberasturi.

Como el mismo ganador de etapa en el pasado Tour de Ruanda confirmaba el pasado sábado en A Tope, programa de El Ciclismo de Jaén y Café Deportivo Colombia, «va a ser muy complicada la vuelta a la competición. No solo por el hecho de llevar cuatro meses sin competir, sino por llevar dos meses en casa confinados y no haber podido entrenar en las condiciones adecuadas. Es una incógnita lo que pasará. Y tampoco sabemos al nivel que estamos. Habrá que llegar allí y pasar día a día para ver cómo nos encontramos». Aunque aún es pronto, parece que esa incógnita parece resolverse y que Díaz Gallego confirma el gran estado de forma que le llevo a principio de temporada a lograr su primera victoria como profesional y destacar en la Paris-Niza, con una escapada de más de 100 kilómetros en la segunda etapa.

Mañana, con sus 167 kilómetros de recorrido, los corredores tendrán por delante la etapa más larga de esta Vuelta a Burgos y en la que los ciclistas más rápidos del pelotón saben que tendrán su primera oportunidad para sumar una victoria de etapa y poder brillar.

Pese al kilometraje, la etapa transcurrirá por un trazado completamente llano en el que no habrá ninguna dificultad montañosa. Esta circunstancia, unida a que será la antesala de la etapa reina con final en Picón Blanco (categoría especial), augura una etapa muy rápida desde el inicio.

Castrojeriz, localidad de gran importancia en el Camino de Santiago, acogerá el corte de cinta de esta segunda etapa que tendrá a Villadiego, por donde el pelotón atravesará hasta en tres ocasiones, como epicentro.

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