En el Tour de Francia… como en la Clásica de Torredonjimeno 2016

La imagen protagonizada por Richard Carapaz y Michal Kwiatkowski en la meta de la 18ª etapa de la ronda gala trae al recuerdo otras gestas similares del ecuatoriano, entre ellas la escapada junto a su compañero del Lizarte Héctor Carretero en la prueba tosiriana.

Carapaz y Carretero, en la meta de la Clásica de Torredonjimeno 2016 (Foto: Equipo Lizarte).

En la etapa del jueves del Tour de Francia se vivía uno de los grandes momentos de la presente edición, con la imagen protagonizada por Michal Kwiatkowski y Richard Carapaz entrando abrazos a la línea de meta de La Roche-sur-Foron. Los ciclistas del Ineos Grenadiers llegaban juntos en cabeza y el corredor ecuatoriano, muy activo en esta recta final de la prueba gala, cedía la victoria de etapa a su compañero, el excampeón mundial, mientras él se quedaba con otra preciada recompensa, enfundándose un maillot de líder de la clasificación de la montaña que deberá defender en la contrarreloj de hoy con final en La Planche des Belles Filles.

Pero se trata de un hecho novedoso para Carapaz, que se está convirtiendo en un experto en este tipo de desenlaces. Su gesto en esta jornada de 175 kilómetros representa la cuarta vez en los últimos años que el ganador de Giro 2019 protagoniza una situación similar, registrándose una de ellas en la Clásica de Torredonjimeno de hace cuatro años.

En la Vuelta a Asturias del pasado año, Movistar Team imponía su categoría en la jornada reina de la Vuelta a Asturias, un recorrido de 171 kilómetros entre Soto de Ribera y Cangas del Narcea con el Alto del Acebo (1ª categoría) como inconfundible guía para los escaladores. Richard Carapaz (1º) y Mikel Landa (2º) aprovecharon un buen trabajo de los telefónicos de principio a fin para entrar juntos en la meta, con una ventaja de casi dos minutos sobre sus principales rivales que les otorgaba un margen cómodo de tiempo camino de la etapa decisiva del día siguiente y en la que el corredor de El Carmelo confirmaba la victoria en la general.

Y en 2016, aún en el campo aficionado formando parte del Lizarte, calcaba esta actuación por partida doble, como recordó esta formación en las redes sociales tras la actuación de Carapaz, que será el líder de su equipo en La Vuelta a España, en la decimoctava etapa de la ‘Grande Boucle’.

Primero en Durango. Era su estreno con el equipo navarro y llegó a la línea de meta con otros dos compañeros de equipo. La victoria fue para Óscar Rodríguez, ahora en Astana, y la segunda plaza para Jaime Castrillo, que milita en la actualidad en el Kern Pharma. Un mes más tarde repetía la jugada, esta vez en la provincia de Jaén.

Era el 17 de abril y se disputaba la XXXII Clásica de Torredonjimeno, incluida en el calendario de la Copa de España. En esa ocasión ‘La Locomotora del Carchi’ se escapó con Héctor Carretero. Ambos pasarían la temporada siguiente al Movistar. Los dos cruzaron la línea de meta de la avenida de Jaén abrazados, siendo el triunfo para un español que además era el mejor sub-23, mientras que Carapaz se “conformaba” con ser ganador de la montaña y de las metas volantes del día.

Michal Kwiatkowski y Richard Carapaz, en la meta de la etapa del pasado jueves del Tour (Foto: A.S.O./Pauline Ballet).

El Lizarte prolongaba así su estado de gracia en la Clásica de Torredonjimeno, en la que había triunfado el año anterior de la mano de Antonio Pedrero, con su compañero Jorge Arcas como tercer clasificado. En 2016 los ciclistas del conjunto navarro volvían a dar una auténtica exhibición de fuerza y tras los dos escapados llegaba, a 50 segundos, otro corredor de esta formación: Marcos Jurado.

El punto clave llegó en mitad del recorrido, con Alto de Locubín, de primera categoría. Allí arrancaba Héctor Carretero junto a Óscar Rodríguez, uniéndose después Richard Carapaz, Marcos Jurado y varios ciclistas de otros equipos. Quedaron una quincena de corredores en cabeza, con el pelotón muy fragmentado. Era el momento de buscar algo más, y así fue. «En la siguiente subida, ataqué en solitario», relató aquel día el manchego. «Unos minutos después se me unió Carapaz. Durante los 50 últimos kilómetros fuimos juntos a relevos. Cuando nos aproximábamos a meta hablamos y Richard me cedió la victoria. Estoy muy agradecido a él, porque su apoyo ha sido clave para que la aventura tuviera éxito».

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